jueves, 14 de agosto de 2008

En alguna esquina del olvido

¿Cómo pensar en el futuro sin antes comprender el pasado? ¿Cómo avanzar cuándo hay algo que te retiene y tira de ti desde un punto del camino que quedó tan atrás que ni si quiera lo distingues en el horizonte?

Los recuerdos la habían atrapado en el centro de una telaraña. Llevaba tiempo estancada en ese punto sin ser consciente de ello. Flotaba en un plano diferente. Había construido un salto espacio-tiempo que la alejaba de todo cuanto había llegado a ser algún día. Por una vez en su vida era el centro de algo. El centro de todo. Aunque sólo fuese una quimera que cada día la alejase más de la cordura. Estaba atrapada en una telaraña construida con momentos archivados en blanco y negro en el último cajón del armario más oculto en el trastero de su memoria. La rodeaban finos hilos. Frágiles y delicados cuando estaba en pie de guerra. Cortantes y afilados cuando bajaba la guardia. Momentos ajenos a ella. Los miraba distraída, sin darles importancia porque a fin de cuentas no acababa de comprender qué hacían allí. Había aprendido a utilizar los mecanismos de represión más letales en cuanto a decepciones, traiciones y engaños se trataba y era lógico que no reconociera ni su propio rostro, el rostro del dolor y la resignación, reflejado en las gotas de rocío atrapadas en los hilos de su telaraña. Gotas de rocío o lágrimas perdidas. Frágiles y efímeras. Era algo que tampoco conseguía recordar.





"La muerte no es más triste que tus ojos"

2 comentarios:

Miss Satriani dijo...

Pues yo he sacado el plumero y me he quitado todas las telarañas.
Me he cansado de recuerdos absurdos.

Tresístole. dijo...

"No mires atrás si no es para coger impulso" ;)