sábado, 9 de mayo de 2009


Podríamos intentar entender la vida de muchas formas pero, al final, la ley que prevalece es la de la experiencia. Caemos, tropezamos e incluso, muchas veces, son otros los que nos provocan las caídas. Y pase lo que pase, más tarde o más temprano, acabamos volviendo a estar en pie. El dolor está mal repartido. Muchos pueden pensar que aquellos que se pasan media vida en el suelo y la otra media intentando levantarse no experimentan el dolor con la misma intensidad porque, de una forma u otra, ya se han ido acostumbrando a él. Los golpes duelen a todos por igual solo que la experiencia hace que unos hayan aprendido a ocultar el dolor mejor que otros. Desde que somos niños nos enseñan a subsanar las heridas. Nos enseñan que algunas se curan con un beso, otras con una tirita, otras, más profundas, hay que cerrarlas con puntos. Pero nadie nos enseña a cerrar las más profundas de todas. Las que sangran dentro y gota a gota te van vaciando el alma. Nadie nos advierte que hay heridas que no pueden curarse con nada. Heridas que por muchas tiritas o puntos que intentes ponerles siguen abiertas. Heridas que aunque cicatricen superficialmente en cualquier momento pueden reabrirse y traer de nuevo intacto el dolor que parecía haberse ido. Todos, en mayor o menor medida, hemos ido desangrándonos poco a poco. Nos hemos roto mil veces y mil quinientas hemos intentado inútilmente llevar a cabo una burda reconstrucción de lo que éramos al principio. Y al final de cada intento contemplamos nuestra desgarbada imagen en el espejo a través de una mirada opaca y sin vida que refleja un poco del vacío que nos llena.



Cuando lo has perdido todo ya no tiene sentido seguir apostando por nada

14 comentarios:

Misha dijo...

Calypso, ninfa mía.
Este texto ha sido, osea, ha sido nose esque ha sido tan maravilloso que no pouedo describirlo.
Porque tienes toda al razon, y me ha encantado la compracion de las heridas, y es verdad que nadie nos advirte que hay algunas que siempre estaran hay por mucho que quieras ocultarlas.
Ya te echaba de menos:D
unbeso grande

¡sigue iluminandome con tus letras!



tequiiere,
Misha!

Confesiones De Una Chica Culpable... dijo...

Me dejaste sin palabras para escribir... Perfecto!

Saludos.

R. dijo...

Es hora de arriesgar, para los perdedores es fácil hacerlo, no tienen nada que dejar marchar.

aLba (*) dijo...

creo que siempre hay algo por lo que luchar...

Carlos dijo...

Ay, ¿por qué demonios a nadie se le ha ocurrido todavía inventar un cicatrizante para las heridas del corazón o una silla de ruedas para el camino que es la vida?
Cuanta razón tienes, querida Calypso.
Un beso
Carlos

brujita dijo...

...Pero no existe otro camino que levantarse y rehacerse de cada nueva herida, no se puede elegir...o sí pero la otra opción es demasiado drástica ,tríste y negra.

Besito volado.

Emma dijo...

GENIAL! ME ENCANTO!
un beso y espero que pases por mi reciente blgo!
sigue escribiendo asi! magnifico!!!

VeRoNiKa ♫ VeCa ♪ LiFe dijo...

wow!!>.... speechless...

Lucía... dijo...

La verdad... me identifica muchisimo lo que escribiste querida Calypso! Muy dentro de mi llevo una de esas heridas eternas... esas que acompañan del nacimiento y, muy probablemente, vengan con nosotros a la tumba...
Me emocionan tus escritos verdaderamente...

Un beso!

Beren dijo...

Creo que la imagen con que ilustraste dice tanto como el texto. Una amigen y un texto que dicen exactamente lo mismo

Angalica dijo...

Hola,no nos conocemos y he llegado a tu blog por casualidad a través de otros blog.Pero,me ha encantado tu blog,tu entrada y tus comentarios.
Si,nos caemos,las heridas pueden ser profundas,pero,bueno,como me digo a mi misma muchas veces:¿es que alguien te dijo que la vida sería fácil?.
Me encantó tu blog y te agrego para seguir leyendoté.
Un saludo de ANGALICA BLACK.

.Amazonica dijo...

Ohh ha sido hermoso, de verdad me encanto ♥ Tus palabras siempre me llegan y es por eso que te concedi un premio en mi blog. Pásate a recogerlo :)

un beso

Julia dijo...

Siempre he ido cargada de tiritas y mercromina, esperando que con ello las heridas cicatrizaran antes, pero que razón tienes...hay algunas que jamás se curan y que en algunas épocas vuelven a sangrar.

Un saludo nena!

Anaid* dijo...

Hay que inventar algo que, si no puede curar el mal del alma y el corazón, por lo menos, alivie los tremendos dolores que causa.