miércoles, 2 de julio de 2008

Atrapada en mi mundo...

Escondes tu mirada por miedo a que descubra tus pensamientos. Y sin embargo no te das cuenta de que mi intención es otra completamente diferente. Una mirada directa, profunda, de esas que te cortan la respiración por haber dado en el blanco. Por haber tocado la diana que tanto intentabas proteger. Me muevo rápido, con agilidad y contando con el factor sorpresa de la jugada improvisada, pero aun así no consigo que lo entiendas. No pretendo desvelar los rincones de tu mente. Esos espero que me los muestres tú algún día. Te abro la puerta de mi alma a través de mis ojos. Te miro para que veas lo que soy. Lo que hay en mí. El mundo que celosamente escondo entre mi piel y mis huesos. No lo ves. Puede que nunca llegues a verlo. Pensar eso hace que por momentos mis fuerzas flaqueen y cuando me doy cuenta me encuentro en el límite, a un segundo de tirar la toalla. De cerrar de nuevo las puertas de mi mundo y quedarme irremediablemente atrapada en mi misma para el resto de los días. Cada mirada que sostengo no es un ataque. Es un grito silencioso y desesperado de socorro. Me estoy ahogando poco a poco. Espero que lo comprendas antes de que sea demasiado tarde.

1 comentario:

Miss Satriani dijo...

El lenguaje de las miradas a veces es tan importante como el de las palabras.