jueves, 3 de julio de 2008

Abre los ojos. Mírame.


Te sientas a mi lado. Sonríes. Me miras, pero no logras verme. Por momentos estoy tentada de preguntarte quién crees que soy. Temo tanto tu respuesta que siempre desisto en el intento. Te siento cerca. Puedo oír tu respiración. Sentir el calor que tu cuerpo desprende. Sin embargo, mi corazón me dice que estás a años luz de distancia. Estamos sentados bajo el mismo cielo, pero siento que tenemos horizontes muy distintos. Me gustaría que por un momento, un instante solamente, vieras la vida a través de mi burbuja azul. La vida es tan sencilla desde aquí…pero no logro que lo veas. Ya no sé cómo hacer para que lo comprendas. Te envío señales. Las captas. Hay esperanza. Mas la esperanza se desvanece cuando compruebo que el lenguaje en el que transmito la señal es un código completamente ajeno a ti. Desisto en el intento durante un rato. Piensa. Piensa. Piensa. Intento dar con la forma adecuada para llegar a ti, pero no veo el camino. Y se acaba el tiempo. Y no sé qué hacer. Estamos en dos órbitas paralelas. Grito desde mi burbuja. Grito con todas mis fuerzas. A ti tan solo te llega un susurro inaudible. Te muestro excepcionalmente y de forma encriptada algunas de las claves necesarias para abrir la compuerta de mi burbuja. Pasan desapercibidas para ti. Muchos antes que tú habrían dado cualquier cosa por tenerlas. Por poder llegar a mí. Tú das por hecho que ya lo has logrado. Que me has alcanzado. Trato de mostrarte que no es así. Te desvías por la tangente y haces caso omiso de mis advertencias. De mis súplicas. No soy tan simple. Tan transparente. Soy complicada. Soy arisca. Soy lunática. Lo intuyes. Ves destellos, pero no consigues ver la luz que hay en mí. Pensé que la habías visto desde el principio. Me equivoqué. Hay veces en que me da la impresión de que comprendes que te queda mucho camino por recorrer para llegar a conocerme. Intentas, entonces, entrar en mi burbuja a bocajarro. Esa no es la forma. Conmigo nada es aquí y ahora. Todo requiere un proceso y lo único que consigues así es alejarme más. Das un paso hacia delante y dos hacia atrás. ¿Conseguirás entender algún día que para llegar a mí es más eficaz un pasito pequeño, lento, precavido que una zancada larga que te haga retroceder dos pasos más allá por haberte equivocado de camino? Te observaré desde mi burbuja, allá, al final del camino…Espero que te des cuenta pronto…Puede que cuando consigas llegar yo ya no esté…

1 comentario:

Miss Satriani dijo...

Soy lo que se esconde detrás de tu mirada y tira de tu boca para que sonrías:).