lunes, 26 de abril de 2010


Es la levedad. La ingravidez que invita al gesto a flotar en el aire. Tu mano al rozar mi piel. Es la brisa que arrastra el pensamiento abandonándolo a su suerte, cual náufrago en mitad de una tormenta. Entonces, las palabras se vuelven minúsculas en el papel y todo adquiere otra dimensión desde ahí arriba. El blanco lo abarca todo y las palabras desaparecen de la superficie. Se ahogan en la nada que lo invade, silenciando todo el espacio. Tal vez en un descuido, el espacio se haya expandido y lo mayúsculo sea el papel, no minúsculas las palabras. Inmenso el pensamiento. Y el corazón gritando en cada ausencia, marcando la cadencia del acto final. Dejando que el blanco telón caiga sobre la escena y enmudezca por fin mis torpes manos, que solo intentan dibujar sobre tu piel todo lo que no cabe en las palabras, minúsculas y efímeras, como mi voz.

6 comentarios:

OjosMiel. dijo...

Los latidos de la ausencia tiran más que los de la presencia.


Me entusiasma tu forma de escribir. En cuanto la puntuación sobre todo eres, en mi opinión, una de las mejores.

Rêveuse dijo...

Es como un poema sin rima, precioso...

Un besito

conbotasrosasye_yé dijo...

INCREIBLE!!!!


Que bonito, creo que puedo rozar los sentimientos al leer!

me voy a copiar un acceso directo a este texto en mi escrito!

sonrisas en blanco!
ay! que bonito! (repito)

aLba * dijo...

una mano por tu cuello..

HUMO dijo...

Que belleza Calypso, he gozado esa sensación exquisitamente descripta.

cariños!

=) HUMO

Blueyes dijo...

que bueno, me encanta esa sensación que describes y me encanta tu blog... Y sí, he vuelto al mundo del blog :)